2.02.2012

Rayos X de Roberto Bolaño.

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RAYOS X  


Si miramos con rayos X la casa del paciente  
veremos los fantasmas de los libros en estanterías silenciosas  
o apilados en el pasillo o sobre veladores y mesas.  
También veremos una libreta con dibujos, líneas y flechas  
que divergen y se intersecan: son los viajes en compañía  
de la muerte. Pero la muerte, pese al soberbio aide- mémoire,  
aun no a triunfado. Los rayos X nos dicen que el tiempo  
se ensancha y adelgaza como la cola de un cometa  
en el interior de la casa. La vida aún da los mejores  
frutos. Y así como el mar prometió a Jaufré Rudel  
la visión del amor, esta casa cercana al mar promete  
a su habitante el sueño de la torre destruida y construida.  
Si miramos, no obstante, con rayos X el interior del hombre  
veremos huesos y sombras: fantasmas de fiestas  
y paisajes en movimiento como contemplados desde un avión  
en barrena. Veremos los ojos que él vio, los labios  
que sus dedos rozaron, un cuerpo surgido  
de un temporal de nieve. Y veremos el cuerpo desnudo  
tal como él lo vio, y los ojos y los labios que rozó,  ,  
y sabremos que no hay remedio.


Roberto Bolaño - Los Perros Románticos.
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12.01.2011

La Pálida (Eduardo Galeano).

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Mis certezas desayunan dudas. Y hay días en que me siento extranjero en Montevideo y en cualquier otra parte. En esos días, días sin sol, noches sin luna, ningún lugar es mi lugar y no consigo reconocerme en nada, ni en nadie. Las palabras no se parecen a lo que nombran y ni siquiera se parecen a su propio sonido. Entonces no estoy donde estoy. Dejo mi cuerpo y me voy, lejos, a ninguna parte, y no quiero estar con nadie, ni siquiera conmigo, y no tengo, ni quiero tener, nombre ninguno: entonces pierdo las ganas de llamarme o ser llamado.

El libro de los abrazos. Eduardo Galeano.
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11.14.2011

Como árboles. (De Mario Benedetti)

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Así como verme en un espejo, 300 veces.


Quién hubiera dicho
que estos poemas de otros
iban a ser míos

después de todo hay hombres que no fui
y sin embargo quise ser
sino por una vida            
al menos por un rato
o por un parpadeo

en cambio hay hombres que fui
y ya no soy ni puedo ser
y esto no siempre es un avance
a veces es una tristeza

hay deseos profundos y nonatos
que prolongué como coordenadas
hay fantasías que me prometí
y desgraciadamente no he cumplido
y otras que me cumplí sin prometérmelas

hay rostros de verdad
que alumbraron mis fábulas
rostros que no vi más pero siguieron
vigilándome desde
la letra en que los puse

hay fantasmas de carne
otros de hueso
también los hay de lumbre y corazón
o sea cuerpos en pena almas en júbilo
que vi o toqué o simplemente puse
a secar
             a vivir
                        a gozar
                                       a morirse

pero además está lo que advertí de lejos
yo también escuché una paloma
que era de otros diluvios
yo también destrocé un paraíso
que era de otras infancias
yo también gemí un sueño
que era de otros amores

así pues
desde este misterioso confín de la existencia
los otros me ampararon como árboles
con nidos o sin nidos
poco importa
no me dieron envidia sino frutos
esos otros están
aquí
sus poemas
son mentiras de a puño
son verdades piadosas
están aquí
                rodeándome
                                    juzgándome
con las pobres palabras que les di

hombres que miran tierra y cielo
y a través de la niebla
o sin sus anteojos
también a mí me miran
con la pobre mirada que les di
son otros que están fuera de mi reino
claro
        pero además
                            estoy en ellos

a veces tienen lo que nunca tuve
a veces aman lo que quise amar
a veces odian lo que estoy odiando
de pronto me parecen lejanos
tan remotos
que me dan vértigo y melancolía
y los veo minados por un duelo sin llanto

y otras veces en cambio
los presiento tan cerca
que miro por sus ojos
y toco por sus manos
y cuando odian me agrego a su rencor
y cuando aman me arrimo a su alegría

quién hubiera dicho
que estos poemas míos
iban a ser
de otros.
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10.06.2011

Gracias por el fuego (Fragmento/Benedetti)

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Demasiado. Ahora se acabó. Dentro de dos semanas el décimo octavo aniversario. ¿Bodas de qué? De papa, de jabón, de cualquier cosa. Me impacienta, no me atrae, pero ignoro la causa. La conozco tanto. Mi mano puede recorrerla a ciegas. Conozco el lunar chico que viene después del lunar grande, la parte áspera alrededor del pezón, la longitud exacta de los vellos, la apertura de todos los ángulos, los falsos labios cerrados de la cicatriz a la altura del apéndice, las zonas en que la carne mantiene su última consistencia joven y las zonas que empiezan a volverse flácidas, sin resorte bajo la presión de mis dedos, la única vértebra que tiene un promontorio mayor que las otras, las gloriosas nalgas donde se compendia su vitalidad, el sexo tibio, las rodillas lustrosas, la cintura que sabe mi compás.


Mario Benedetti. 
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8.01.2011

Luis Cernuda: Dos.

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Dans ma péniche.

Quiero vivir cuando el amor muere;
muere, muere pronto, amor mío.
Abre como una cola la victoria purpúrea del deseo,
aunque el amante se crea sepultado en un súbito otoño,
aunque grite:
Vivir así es cosa de muerte.

Pobres amantes,
clamáis a fuerza de ser jóvenes;
sea propicia la muerte al hombre a quien mordió la vida,
caiga su frente cansadamente entre las manos
junto al fulgor redondo de una mesa con cualquier triste libro
pero en vosotros aún va fresco y fragante
el leve perejil que adorna un día al vencedor adolescente.
Dejad por demasiado cierta la perspectiva de alguna nueva tumba solitaria.
Aún hay dichas, terribles dichas a conquistar bajo la luz terrestre.
Ante vuestros ojos, amantes,
cuando el amor muere,
vida de la tierra y la vida del mar palidecen juntamente;
el amor, cuna adorable para los deseos exaltados,
los ha vuelto tan lánguidos como pasajeramente suele hacerlo
el rasguear de una guitarra en el ocio marino
y la luz del alcohol, aleonado como una cabellera;
vuestra guarida melancólica se cubre de sombras crepusculares
todo queda afanoso y callado.

Así suele quedar el pecho de los hombres
cuando cesa el tierno borboteo de la melodía confiada,
y tras su delicia interrumpida
un afán insistente puebla el nuevo silencio.

Pobres amantes,
¿de qué os sirvieron las infantiles arras que cruzasteis,
cartas, rizos de luz recién cortada, seda cobriza o negra ala?
Los atardeceres de manos furtivas,
el trémulo palpitar, los labios que suspiran,
la adoración rendida a un leve sexo vanidoso,
los ay mi vida y los ay muerte mía,
todo, todo,
amarillea y cae y huye con el aire que no vuelve.

Oh, amantes,
encadenados entre los manzanos del edén,
cuando el amor muere,
vuestra crueldad; vuestra piedad pierde su presa,
y vuestros brazos caen como cataratas macilentas,
vuestro pecho queda como roca sin ave,
y en tanto despreciáis todo lo que no lleve un velo funerario,
fertilizáis con lágrimas la tumba de los sueños,
dejando allí caer, ignorantes como niños,
la libertad, la perla de los días.

Pero tú y yo sabemos,
río que bajo mi casa fugitiva deslizas tu vida experta,
que cuando el hombre no tiene ligados sus miembros
por las encantadoras mallas del amor,
cuando el deseo es como una cálida azucena
que se ofrece a todo cuerpo hermoso que fluya a nuestro lado,
cuánto vale una noche como ésta, indecisa
entre la primavera última y el estío primero,
este instante en que oigo los leves chasquidos del bosque
nocturno. Conforme conmigo mismo y con la indiferencia
de los otros,
solo yo con mi vida,
con mi parte en el mundo.

Jóvenes sátiros
que vivís en la selva, labios risueños
ante el exangüe Dios cristiano,
a quien el comerciante adora para mejor cobrar su mercancía
pies de jóvenes sátiros,
danzad más presto cuando el amante llora,
mientras lanza su tierna endecha
de: Ah, cuando el amor muere.
Porque oscura y cruel la libertad entonces ha nacido;
vuestra descuidada alegría sabrá fortalecerla,
y el deseo girará locamente en pos de los hermosos
cuerpos que vivifican el mundo un solo instante.

Donde habite el olvido...

Donde habite el olvido,
En los vastos jardines sin aurora;
Donde yo sólo sea
Memoria de una piedra sepultada entre ortigas
Sobre la cual el viento escapa a sus insomnios.

Donde mi nombre deje
Al cuerpo que designa en brazos de los siglos,
Donde el deseo no exista.

En esa gran región donde el amor, ángel terrible,
No esconda como acero
En mi pecho su ala,
Sonriendo lleno de gracia aérea mientras crece el tormento.

Allí donde termine este afán que exige un dueño a imagen suya,
Sometiendo a otra vida su vida,
Sin más horizonte que otros ojos frente a frente.

Donde penas y dichas no sean más que nombres,
Cielo y tierra nativos en torno de un recuerdo;
Donde al fin quede libre sin saberlo yo mismo,
Disuelto en niebla, ausencia,
Ausencia leve como carne de niño.

Allá, allá lejos;
Donde habite el olvido.

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6.01.2011

Cada canción...Federico García Lorca

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Cada canción
es un remanso
del amor.

Cada lucero,
un remanso
del tiempo.
Un nudo
del tiempo.

Y cada suspiro
un remanso
del grito.

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4.20.2011

'Solamente' de Alejandra Pizarnick

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ya comprendo la verdad

estalla en mis deseos

y mis desdichas
en mis desencuentros
en mis desequilibrios
en mis delirios

ya comprendo la verdad

ahora
a buscar la vida
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12.23.2010

Rocknrolla {Dialogo}

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Johnny Quid
: You see that pack of Virginia killing sticks on the end of the piano?
Pete: Yes.
Johnny Quid: All you need to know about life is retained in those four walls. You will notice that one of your personalities is seduced by the illusions of grandeur - the gold packet of king size with a regal insignia, an attractive implication towards grandeur and wealth, the subtle suggestion that cigarettes are indeed your royal and loyal friends, and that, Pete, is a lie.
Johnny Quid: Your other personality is trying to draw your attention to the flip side of the discussion, written in boring bold black and white, it's a statement that these neat little soldiers of death and in fact trying to kill you and that, Pete, is the truth.
Johnny Quid: Oh, beauty is a beguiling call to death and i'm addicted to the sweet pitch of its siren.
Johnny Quid: That that starts sweet ends bitter, and that which starts bitter ends sweet.
Johnny Quid: That is why you and i love the drugs and that is also why I cannot give that painting back. now please, pass me a light.
Pete: Oh you are something special, Mr johnny quid.
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9.04.2010

"Ella" de Oliverio Girondo

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Ella

Es una intensísima corriente
un relámpago ser de lecho
una dona mórbida ola
un reflujo zumbo de anestesia
una rompiente ente florescente
una voraz contráctil prensil corola entreabierta
y su rocío afrodisíaco
y su carnalesencia
natal
letal
alveolo beodo de violo
es la sed de ella ella y sus vertientes lentas entremuertes que
estrellan y disgregan
aunque Dios sea su vientre
pero también es la crisálida de una inalada larva de la nada
una libélula de médula
una oruga lúbrica desnuda sólo nutrida de frotes
un chupochupo súcubo molusco
que gota a gota agota boca a boca
la mucho mucho gozo
la muy total sofoco
la toda ¡shock! tras ¡shock!
la íntegra colapso
es un hermoso síncope con foso
un ¡cross! de amor pantera al plexo trópico
un ¡knock out! técnico dichoso
si no un compuesto terrestre de líbido edén infierno
el sedimento aglutinante de un precipitado de labios
el obsesivo residuo de una solución insoluble
un mecanismo radioanímico
un terno bípedo bullente
un ¡robot! hembra electroerótico con su emisora de delirio
y espasmos lírico-dramáticos
aunque tal vez sea un espejismo
un paradigma
un eromito
una apariencia de la ausencia
una entelequia inexistente
las trenzas náyades de Ofelia
o sólo un trozo ultraporoso de realidad indubitable
una despótica materia
el paraíso hecho carne
una perdiz a la crema.

Oliverio Girondo. (1891 - 1967)
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7.29.2010

Carta hipotética a mi hija. [Penélope Collado]

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no te enamores de un poeta
hija mía
prefiere en vez
un abogado de traje gemelos corbata
o un oficinista de esos que siempre
combinan los zapatos y los calcetines

no te enamores de un poeta
hija mía
aléjate si sientes en tu corazón
el delirium tremens de los que solo sueñan
olvida esos campos de estrellas
los dulces besos de plata.

prefiere una boda de blanco y champán buffet fotos con tu suegra pajes damas de honor
a mil noches de jazz sexo poesía bessie smith neruda aceitunas

prefiere a un hombre que te mire con la lujuria con que mira el noticioso
que te haga el amor con la misma pétrea naturalidad
con la que troncha el pavo lleva el kilometraje del carro
las cuentas de la oficina

Y serás módicamente feliz con hijos perfectos vida perfecta
10 kilos mas y sexo de rutina
algunos domingos por la noche

dirán tus amigas en el club
¡que dichosa eres!
y darás las gracias de rigor mientras
len
ta
men
te
tragas las frustraciones de tu vida perfecta

cásate, hija mía, niña mía
con un hombre gris y cabal
(nunca un poeta)
que pueda darte una casa e hijos
y no te haga perder la cabeza
un hombre que
no pueda nunca llegar a tu corazón
o lastimarte.

Escrito por: Penélope Collado
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